Mi única patria la paz

Me gustaría que este artículo no fuera mío. Que esto que voy a relatar no estuviera pasando. Cerrar y volver a abrir los ojos y que todo fuera una pesadilla.

Pero pasó. Por más que muchos medios de (in)comunicación y (anti)gobernantes se empeñen en decir que no, que todo está bien, que se ha mantenido el orden, que no ha habido referéndum, que el uso de la fuerza ha sido proporcional. Pasó lo que nadie esperaba que pasaría, no así, no con ese odio, no con esa violencia.

El domingo 1-O por la mañana me desperté sin despertador. Yo, como tantos otros catalanes, nacionalistas o no, fui a votar. Por la mañana, mi voto era a favor de la democracia, del diálogo, del derecho a decidir. Pero al llegar al Instituto Comte de Rius de Tarragona y ver 11 furgonetas de la policía dirigirse hacia allí, me temí lo peor. Y al llegar me quedé perpleja.

Perpleja de ver a aquel chico salir de la mano de su amigo, con la nariz rota, sangrando, gritando de impotencia que él solo estaba sentado. Perpleja al oír los golpes. Perpleja al no poder ejercer mi derecho a voto porque la puerta estaba barrada por los antidisturbios. Perpleja al pensar que nos envían antidisturbios a provocar disturbios. Perpleja, al ver a aquella señora en silla de ruedas salir llorando, no con una pistola ni una bandera, si no con una papeleta en la mano. Perpleja al oír “Volem votar”, “Llibertat” y pensar que estamos en el siglo XXI. Tan perpleja que me temblaba la mano y no pude difundir la foto del chico sangrando porque estaba borrosa ante mi propia perplejidad. Perpleja al ver llegar a la ambulancia. Perpleja al pensar que todo esto está pasando porque el Gobierno Español quiere silenciarnos para no oír lo que no quiere oír. Perpleja porque estoy en un colegio, donde se enseña a pensar. ¿A qué colegios fueron los que no piensan?

Vámonos. Aquí no hacemos nada… no podemos. Vamos a hacer como si fuera un domingo cualquiera, un café y medio bocadillo, compartir terrazas, periódicos, hablar de cualquier otra cosa, y luego, iremos a otro colegio a votar lo que queramos, lo que creamos. Lo intentaremos.

Vamos a otro colegio, paseando con amigos, disfrutando del domingo. Hay cola, mucha cola. La gente está contenta pero temerosa, hablan de cualquier cosa, como otro día, de la independencia o la unidad, como nosotros. Hablamos de viajes, compartimos incertidumbre, bromeamos, seguimos esperando porque no hay internet, la han cortado… Vamos a tomar otro café, tranquilamente, hoy es domingo…

De repente salimos corriendo. Algo pasa. Se ha roto la tranquilidad imperante. Otra vez los antidisturbios. No los puedo contar, están en todas partes, dentro y fuera del colegio, aquí delante nuestro, cortando el paso. Gente que canta el himno oficial de Catalunya, gente que calla, gente que grita ¡Llibertat!, gente que grita ¡Independencia!, gente que dice ¡Vull votar!, gente que pide ¡democracia! Gente normal con vidas normales. Gente sin armas. Gente esperanzada. Gente sola o acompañada. Gente que quiere expresarse pacíficamente.

Gente herida. Más ambulancias. Gente desilusionada, gente dolida. Más gritos de impotencia dentro y fuera del colegio. Más sangre. Más indignación. Cada vez más perplejidad, más vergüenza, más impotencia, más tristeza, más porqués. Si el referéndum es ilegal, que dejen que se celebre. ¿No les ampara la ley? ¿De qué se defienden? ¿Por qué tienen tanto miedo a que Catalunya se independice? ¿Por qué ese policía tiene esa cara de placer y ese odio en sus ojos? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Qué hemos hecho mal? ¿Qué han hecho mal?

De repente los antidisturbios echan marcha atrás, todos a una. Y nosotros, marcha adelante, todos a una. Queremos que se vayan, que dejen de molestar, de violar nuestros derechos, pero no tenemos armas, no con violencia, ese no es nuestro estilo. No solo ellos, también queremos que se vayan los que han dado la orden de provocar este desorden, esta locura. Con las manos arriba, seguimos adelante, queremos votar, votar en paz. Votar sí, votar no, votar no lo sé, votar nulo. Solo eso: un voto, una opinión. Sueños, ideales, esperanzas, palabras. Porque la opinión de la gente normal es la que tiene que contar, y los políticos tienen que estar para llegar a acuerdos entre esas multitud de opiniones e ideales dispares. Eso es la política ¿no? ¿Velar por el bien común, por el bien de la polis = el pueblo? No es velar por la unión, no es velar por la ruptura. No es provocar más desunión, no es provocar más ruptura.

Política no puede ser corrupción. Política no puede ser violencia. Política no puede ser aporrear, gases lacrimógenos, disparos, golpes, ¡a callar! Eso no puede ser política. Eso no puede ser democracia. Eso NO PUEDE SER. Eso es INADMISIBLE en un país (sea el que sea). Eso es INCREIBLE en un país (sea el que sea) avanzado.

Política tendría que ser hablar, pero antes tendría que ser escuchar. Política tendría que ser un referéndum pactado. Política no sé si es que se pregunte a las personas qué quieren aunque según la ley española eso no sea legal. ¿Cómo puede ser ilegal preguntar a las personas qué quieren? ¿Cómo puede ser que se cierren webs que dejan a la gente decir lo que piensa, y haya webs sobre cómo hacer minas anti-persona, bombas o fundaciones a favor del franquismo? ¿Cómo puede ser que se premie a un gobierno corrupto regalándole otro voto? Política no puede ser que haya casi 900 ciudadanos que hayan tenido que ser atendidas en hospitales por ir a votar.

Democracia es llegar al 3r colegio en que se está votando y que la persona que reparte papeletas te diga: Aquí tienes, vota lo que quieras. Y que te emociones. Y que luego pienses que es ese el peligro. Somos peligrosos porque podemos pensar lo que queramos. Por eso nos han enviado a los antidisturbios. Porque hay que parar la libertad de pensamiento.

Triste. Muy triste. Negro. Negro el uniforme. Negras las porras y las armas. Negro día. Negro asfalto manchado de sangre. Negras las calles llenas de gente rota. Negra noche. Negro presente. Negro futuro con este panorama negro, con estas mentes negras, con este cuadro negro que han pintado con pinceles rojos, rojo violencia, rojo sangre. El rojo de las banderas, pero sin amarillos y sin sol.

Negras banderas.

 

https://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/asi-estan-reaccionando-politicos-y-periodistas-de-todo-el-mundo-a-los-hechos-de-hoy-en-cataluna

http://loclarorompe.com/politica/doctrina-del-shock/

Y como epílogo:

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: